
OMAR KAYYAM
1040-1124
Poeta Persa
Omar Khayyam nació en Nishapur, alrededor del año 1040 DC, donde también murió, probablemente en el 1124 DC. Allí y en la ciudad de Balj, recibió una sólida educación en los temas de las ciencias y filosofía. En el 1070, se trasladó a Samarcanda, donde el patrocinio del jurista Abú Taher le permitió completar su “Tesis sobre Demostraciones de Álgebra y Comparación”. Con ella logró gran reconocimiento y prestigio, hasta el punto de ser llamado por el Sultán Malek Shah, que le encargó la construcción de un observatorio astronómico situado en Marv, (actualmente Mary, en Turkmenistán) según consigna Nezam-el-Molk, en su libro “Siasat Namé”, en colaboración con otros siete astrónomos y matemáticos, entre ellos: Abdolrahman Jazení y Meimún-ebne Nayib Vasetí.
Omar Khayyam realizó relevantes investigaciones en astronomía, principalmente la corrección del antiguo calendario Zaratustrano. Desde entonces se adoptó una nueva era, conocida como jalaliana o el Seliuk. En 1092 realizó su peregrinación a La Meca, según la costumbre musulmana y a su regreso a Nishapur trabajó como historiador y maestro en matemáticas, astronomía, medicina y filosofía entre otras disciplinas.
En 1094 después de la muerte de su padre, escribió un trabajo literario en su lengua materna, el persa (lengua hablada en Irán, Tayikistán, Afganistán, Georgia, parte de la India y parte de Pakistán, también conocida como dari o tayico). En sus poesías se destacan la delicadeza y sutileza en su lenguaje. Como filósofo, Omar Khayyam fue materialista, pesimista y escéptico.
Las obras más destacadas de Omar Khayyam son el Rubayyat, que posee 1000 estrofas epigramáticas de cuatro versos que hablan de la naturaleza y el ser humano.
La lectura del Rubayyat significa un acercamiento a la literatura oriental. Contiene un profundo sentido humano que canta los deleites del amor y los goces de la vida que con las transposiciones de amargura y optimismo, conforman el carácter del individuo acentuado en su realidad. La vida exige al hombre duros sacrificios porque es esclavo de sus propios prejuicios. Entre tantos absurdos no disfruta de su efímera existencia. Khayyam quiere convencer al hombre de que está equivocado y lo invita a que se desnude de dogmas y doctrinas para que aproveche de los valores tangibles de la naturaleza.
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Rubayyat
(Estrofas Extraídas)
1
Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana,
procura ser feliz hoy. Coge un ánfora de vino,
siéntate a la luz de la luna y bebe, mientras te dices
que quizás mañana te busque, en vano, el astro de la noche.
II
¡Cuán débil es el hombre! ¡Qué ineluctable el destino!
Faltamos a nuestros juramentos, y la deshonra nos es indiferente.
Yo mismo, a menudo, obro como un insensato;
mas tengo la disculpa de estar enamorado.
III
La verdad y el error, la certeza y la duda,
no son sino palabras huecas como pompas de jabón.
Irisadas o grises, esas burbujas
son la imagen fiel de nuestra vida.
IV
El vasto mundo: un grano de polvo en el espacio.
La vana ciencia de los hombres: palabras.
Los pueblos, las bestias y las flores de los siete climas: sombras.
El fruto de tu continua meditación: la nada.
V
En la vida son felices, únicamente, los que se creen sabios
o quienes no se preocupan por la sabiduría.
He sondeado todos los enigmas del universo, y torno a mis soledades
envidiando a los ciegos que encuentro en el camino.
VI
¡Todos los reinos de la tierra por un vaso de vino!
¡Toda la ciencia de los hombres por la suave fragancia del mosto fermentado!
¡Todas las canciones de amor por el grato murmullo del vino
que llena nuestras copas!
VII
¿Nuestro tesoro? El vino. ¿Nuestro palacio? La taberna. ¿Nuestros
fieles amigos? La sed y la embriaguez. Ignoramos la inquietud
porque sabemos que nuestras almas, lo mismo que nuestras copas y
trajes mancillados, no tienen que temer ni el polvo ni el agua ni el fuego.
VIII
¡Qué mezquino el corazón que no sabe amar!
Si no estás enamorado
¿cómo puedes gozar con la deslumbrante luz del sol
o la suave claridad de la luna?
IX
¿Qué es preferible: sentarse en una taberna, y hacer después un
examen de conciencia, o prosternarse en una mezquita, con el alma
seca? No me interesa saber si existe un Todopoderoso o no, ni lo que
pueda hacer conmigo, llegado el caso.
X
¿Qué haré hoy? ¿Iré a la taberna o a sentarme en algún jardín,
bajo la sombra de un árbol? ¿Me inclinaré sobre un viejo libro?
Un pájaro cruza el espacio, ¿a dónde irá? Ya lo he perdido de vista.
Embriaguez de un pájaro en el azul tórrido! ¡Melancolía de un
hombre en la fresca sombra de una mezquita!
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